¿Que lugares visitar...?

Turismo en San Lorenzo - Dónde Ir · Qué Hacer

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¿Que lugares visitar...?
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Recomendamos visitar:


- Centro de Atención al Turista.


Dirección: Avenida del Combate y Sargento Cabral
(C.P: 2200) San Lorenzo - Santa Fe
Horario de atención: Abierto todos los días de 8 a 19 hs.
Tel.: (03476) 427722
Mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Visita guiada por el Circuito Histórico.

Incluye:
Campo de la Gloria, Pino Histórico, Museo de Historia Regional (No incluye ingreso ni guía al Museo Histórico San Carlos).
Para mayor información, comunicarse al mail o teléfono del Centro de Atención al Turista.


- Museo Histórico del Convento San Carlos.


Dirección: Belgrano 430 (Bv. Sgto. Cabral al 1500)

Horario de atención:

Hasta el 28 de febrero de 2009: De martes a viernes de 10 a 18 hs. - Sábados, domingos y feriados de 10 a 18 hs.
Desde el 1º de marzo de 2009: De martes a viernes de 08 a 18 hs. - Sábados, domingos y feriados de 10 a 18 hs.

Horario de izamiento y arrío de la bandera de mástil principal del Campo de la Gloria por los soldados del Regimiento de Granaderos a Caballo: De martes a viernes: 08,30 hs. y 17 hs. - Sábados, domingos y feriados: 10 hs y 17 hs.

Entrada individual: $ 6.- por persona (no incluye guía). Menores de 12 años no abonan entrada. Consultar por grupos y contingentes escolares.
Tel.: (03476) 424774.

Establecido dentro del edificio conventual franciscano, cubre una superficie de 2000 mts.2 y data del año 1790. Esta reliquia histórica, fundada y conservada por los Padres Franciscanos durante dos siglos, fue declarada en 1940 Monumento Histórico Nacional por la ley Nº 12.648. Lo invitamos a recorrer nuestro Museo Histórico San Carlos…



Capilla Antigua

Este ambiente era la primitiva capilla destinada a la oración de la comunidad. El 3 de febrero de 1813 se celebró aquí el Himno de Acción de Gracias por el triunfo patriota. El día siguiente, la misa en sufragio de los caídos, granaderos y realistas. El 14 del mismo mes, las honras fúnebres del Capitán Justo Germán Bermúdez.
Hoy, convertida en Sala de Arte Sacro, exhibe las gradas superiores del primitivo altar, un sagrario jesuítico del siglo XVIII, una cruz con diversos símbolos que los misioneros utilizaban para relatar la Pasión de Jesús, un fascitol para la lectura en el coro, tallas policromadas, óleos de los siglos XVIII y XIX y vitrinas con objetos de la misma época.
La sala de la bóveda más baja muestra, junto a muebles de la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, relojes de 1700, un organillo italiano, el globo terráqueo construido por un franciscano, el piano, los violoncellos de la orquesta conventual y el armonio que perteneció al Templo.

Patio Conventual

Se ingresa a ahora al sector más antiguo. Fue inaugurado el 06 de mayo de 1796 y se trata de una construcción de ladrillo cocido, sentado en barro, con aberturas de cedro paraguayo, techo de palmas y alfajías con tejuelas.


Una sucesión de arcos dan un aspecto típicamente colonial y místico al sector, denominado claustro, es decir lugar de recogimiento donde moraban los religiosos franciscanos de la primera generación.


El patio, otrora poblado de naranjos y vides, era un lugar de retiro y de paz, propicio para la oración. Desde el centro del mismo se puede observar la espadaña, puesto de observación del entonces Cnel. San Martín en la madrugada del 3 de febrero de 1813.

Cementerio

Aquí descansan muchos de los misioneros franciscanos evangelizadores del norte santafesino, del Chaco y Formosa. En este lugar se siguen sepultando a los religiosos que fallecen en la actualidad. En la parte superior de cada urna está la identificación del fraile cuyos restos guardan.
Un recinto menor, a modo de templete, guarda las urnas que contienen los restos de los granaderos caídos en el combate de San Lorenzo.

La capilla, punto central del cementerio, exhibe una valiosa escultura original en mármol de Carrara, que representa a Cristo muerto en brazos de su madre, María.

Claustro Antiguo

Se accede al claustro de las celdas. Cada una estaba destinada a un religioso, el ambiente en el que vivía, oraba, estudiaba y trabajaba, hoy están convertidas en salas de exposición permanente.

Cada una configura una unidad temática y su conjunto intenta reflejar, mediante diversos documentos, la vida de la comunidad franciscana, su labor misionera y su vinculación con el acontecer nacional.

Combate

A través de la vidriera se aprecia el recinto que albergó al Coronel San Martín, Jefe de los Granaderos. Se trata de un ambiente mayor que un celda y que fuera la primitiva sala capitular o guardianal del convento. Allí se acondicionó lo necesario para el alojamiento del Libertador, una modesta cama, un arcón, mesa y sillas, una lámpara, útiles de escritorio. Además se encuentran proyectiles de la jornada del 3 de febrero de 1813.

En las vitrinas se exhiben objetos personales del gran Capitán y un uniforme de granadero. Se observan además, un óleo del pino a cuya sombra el entonces Cnel. San Martín dictó el Parte de Batalla, copia del mismo y de la correspondencia enviada por él a los frailes del convento.

Hombres y Hechos

En muchos aspectos, el Convento San Carlos de San Lorenzo constituye la obra de mayor valor histórico de la Provincia de Santa Fe. Así lo entendieron, a través del tiempo, autoridades y ciudadanos de todas las clases sociales, que movidos por el fervor patrio visitaron este convento. Medallas, placas, pergaminos, fotografías, banderas, libros y copias de cartas y documentos, reflejan la vida de la comunidad franciscana y su vinculación con los acontecimientos y hombres más destacados del país.

Un rincón dedicado al Tte. Gral. Pablo Ricchieri, sanlorencino y alumno de la escuela San Carlos, que tras una destacada carrera militar llegó a ser Ministro de Guerra en la segunda presidencia de Julio Argentino Roca.

Construcción del Convento

Esta sala refleja la evolución del edificio conventual a partir de sus primeras etapas en 1790, planos de la planta del edificio, de la iglesia, moldes utilizados en la fabricación de ladrillos para usos diversos, herrajes, llaves antiguas, adobes y otros elementos son testigos fundamentales de la ardua labor llevada a cabo en la construcción de este monumental edificio que demandaría cerca de cinco décadas en concluirse tal como hoy lo podemos apreciar.

Objetos del Convento

Estas salas presentan objetos que son fieles exponentes de la diversidad de actividades que se desarrollaban en y desde el convento. La vida doméstica evidenciada por los utensilios de uso diario, la intelectual con los libros de la rica biblioteca, las máquinas de escribir y los útiles de escritorio… La tarea educativa se adivina al observar los elementos de la escuela San Carlos, fundada el 19 de diciembre de 1810 y que cultivó la mente y el espíritu de muchas generaciones. Su primer director fue Fray Manuel del Carmen Peña. Cada objeto evoca una tarea, una preocupación o un momento en la vida diaria de los hermanos misiones.

Botica del Convento

Es la vieja farmacia del convento, nos recuerda la tarea diligente del hermano farmacéutico que durante muchos años y hasta fines del siglo XIX, no sólo atendió la salud de los religiosos de esta casa sino también de los habitantes del pueblo, preparándoles los medicamentos que estos necesitaban. Auxiliado por tratados de farmacia y medicina que se guardan en la biblioteca conventual, realizaba su silenciosa tarea entre frascos, almireces, microscopios, balanzas y otros elementos de precisión.

Misiones Franciscanas

Desde fines del siglo XVIII misioneros del convento San Carlos atendieron espiritualmente las misiones del norte santafesino, Chaco y Formosa. No sólo atendieron a los aborígenes de esa zona sino también a los colonos y soldados habitantes de la misma. Arriesgada e intrépida era la labor de estos santos hombres que se internaban en lugares donde el hombre blanco nunca había pisado, a veces a caballo, otras a pie, recorriendo largas distancias para llevar la palabra de Dios.

Fotografías, croquis de la distribución de tierras y armas indígenas evocan la epopeya franciscana con su cuota de dolor y sacrificio. Muchos fueron los que dejaron su salud y hasta su vida por la defensa de los aborígenes.

Muchos son los nombres, pero en representación destacamos a Fray Ermete Costanzi, muerto a manos de un asesino a sueldo en 1898, para acallar su voz en defensa de una familia aborigen.

Máquinas de fotografiar, proyectores, instrumentos musicales y objetos de uso personal de los misioneros revelan como las costumbres del mundo moderno fueron llevadas a los montes del Gran Chaco inexplorado. Las misiones de Nueva Pompeya y San Buenaventura del Monte Alto en el Chaco y San Francisco de Laishí y Tacaaglé en Formosa, han sido declaradas Monumentos Históricos Nacionales, siendo los únicos puntos de referencia del pasado que conservan dichas provincias y el mejor testimonio de la acción misionera franciscana.

Claustro Cerrado

Accedemos a un corredor o claustro cerrado, que conducía a las dependencias de trabajo u oficinas (lugar de oficios). Los paneles fotográficos muestran distintas partes del convento y de la ciudad.

Sala de Profundis

Antesala del comedor, su nombre deriva del salmo que se recitaba en este lugar antes de cada comida “De Profundis” (De lo Profundo te invoco Señor).
En la hornacina, se encuentra una antiquísima imagen de Nuestra Señora, la tradición conventual indica que ésta fue dejada en la portería del convento por manos anónimas cuyos datos nunca pudieron obtenerse. Colocada en un lugar preferencial, recibía cada sábado un acto especial de devoción.
En el centro de esta sala se observa una maqueta construida por la Escuela Técnica Nº 30 de Capital Federal. En ella puede apreciarse: estado de construcción del edificio en 1813, posición de los milicianos de Rosario, ubicación de ambas alas del Cuerpo de Granaderos y formación realista en avance, el río y las embarcaciones.

Refectorio

Era el comedor de la comunidad franciscana. Su nombre deriva del destino del lugar en el que se cumplía la “refección” o comida. Amplia sala con capacidad para setenta comensales, la disposición de las mesas está concebida para una comida que transcurría en silencio. Desde el púlpito que se advierte a la izquierda, un lector leía textos bíblicos.

A la entrada se conserva el torno, a través del cual desde la cocina se pasaban las viandas al comedor, manteniendo de esta forma la rigurosidad de la clausura de éste.

Es lugar fue utilizado como hospital de sangre en la jornada del 3 de febrero de 1813: Sobre sus mesas se atendieron a los heridos, asistidos por los religiosos franciscanos y médicos enviados desde Santa Fe y Buenos Aires con este fin.

Además, en este mismo lugar murió el soldado Juan Bautista Cabral y se firmó el 12 de abril de 1819 el llamado Pacto de San Lorenzo, el primero de los pactos interprovinciales entre los representantes del Gral. Estanislao López, caudillo santafesino, y los representantes del Gral. Manuel Belgrano, jefe de las tropas directoriales.

La convención de Pilar, el 01 de febrero de 1820, eligió a este como sede para el primer intento real de organización nacional, iniciativa frustada por imperio de las circunstancias.

Celda del Capitán Bermúdez

Aquí agonizó y murió el 14 de febrero de 1813 el jefe del ala derecha del Cuerpo de Granaderos. Herido gravemente en la lucha, durante ocho días se debatió entre la vida y la muerte. La tradición indica que este valiente oficial, angustiado porque parte de las tropas realistas habían logrado huir, no quiso sobrevivir y se dejó morir.

Sala de Armas

Se exhiben armas blancas y de fuego de la segunda mitad del siglo XIX utilizadas en la incorporación del norte santafesino al estado nacional, armas cortas de fuego, también del mencionado siglo, que solían llevar los viajeros que se internaban en zonas inhóspitas, armas largas y cortas de fuego de la primera mitad del siglo XX, donadas por el Batallón de Arsenales 603 “San Lorenzo”. Todas ellas junto a un facsímil del sable del Gral. San Martín.

Galería de los escudos

Esta ala estaba construida en sus dos plantas a la época del combate. Estos claustros eran espacios de circulación y en ellos se guardaba permanente y absoluto sil encio, apenas alterado por el tañido de las campanas que marcaban distintos momentos de la vida comunitaria, la oración, la comida, el trabajo y la recreación. En él podemos apreciar los escudos de las provincias argentinas colocados en orden alfabético y en el centro del conjunto, dominándolo, el Escudo Nacional. Cobijados por estas bóvedas que recorriera el Gral. San Martín y sus granaderos, expresan los deseos de unidad de todos los estados argentinos y de todos los ciudadanos que habitan en ellos.



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